sábado, 5 de marzo de 2016

Avance Crónicas de una Bruja Universitaria 2

¡Buenos días, soñadores!

Como lleva sucediendo durante dos semanas, os vuelvo a traer un nuevo fragmento de Crónicas de una Bruja Universitaria 2, pero en ésta ocasión, siento deciros que será el último... ¡Ohhh! Así que si queréis saber más habrá que insistirla un poquito para que nos vaya adelantando alguna que otra cosilla... de momento disfrutemos de este nuevo fragmento.


FRAGMENTO: 


De pronto, el Hugo de larga cabellera se detuvo enfrente de ella y la fulminó con su radiante mirada azul. Las piernas de Tina flaquearon… “Solo es un sueño, solo es un sueño”, pensó sintiendo un nudo en el estómago y algo parecido a unas náuseas que la hacían tragar saliva con dificultad.

Con un rápido movimiento de brazos Hugo la tomó por la cintura y la sentó justo detrás de él. Tina lo abrazo fuertemente por la cintura y apoyó su cabeza sobre la espalda de él. Inspiró su agradable aroma y cerró los ojos.


La sensación era tan gratificante... demasiado real para formar parte de un sueño. Sentía el azote en su rostro de un viento frío y húmedo que cargaba motas de lluvia. El aire puro que inhalaban sus fosas nasales entraba en sus pulmones y la hacía sentir fabulosamente bien. El frío no la hacía temblar, más bien la fortalecía. Se encontraba cabalgando en un corcel blanco a través de un paisaje inmaculado, alejado de la civilización… un lugar en el que predominaba el verde de los árboles, la hierba, las hojas, la maleza… un paraíso para las hadas más exóticas y poderosas. Marrón, por la tierra, y grisáceo por las rocas de los despeñaderos que la rodeaban… unos despeñaderos que en otras circunstancias hubieran hecho que temblara de miedo, pero que en aquel momento no le causaban ninguna inquietud; al fin y al cabo, aquello era solo un sueño… ¡Oh! ¡Sí! Era un fabuloso sueño en el que formaba parte de un videoclip en el que Hugo y ella eran los protagonistas… ajenos a las preocupaciones, ajenos a la realidad, el único lugar en el que podían disfrutar del amor que se profesaban mutuamente sin ningún límite… alejados del mundanal ruido.


Llegaron al final del camino y el corcel saltó por un acantilado de fin incierto… Cielo, tierra, nubes, tormenta, gotas de lluvia que la calaron hasta los huesos… Tina cerró los ojos. No iba a morir… y, si lo hacía, sería abrazada a Hugo cabalgando en un corcel blanco. ¿Cabía en la tierra un final más romántico que ese?

2 comentarios:

  1. ¡Hola! Genial la imagen escogida, me encanta :-) Estos días publicaré buenas noticias sobre Crónicas de una bruja universitaria y algún que otro avance más :-D ¡Un beso muy grande!

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